jueves, 11 de julio de 2013

Fotografías.

Una imagen vale más que mil palabras. Delante del objetivo, posas ante mí como una musa. Mi fuente de inspiración. Sonríes, tímida; mueves las manos sin saber qué hacer. Tu belleza infantil se refleja en la pantalla de mi cámara, y tus ojos oscuros brillan con ilusión. Te ves cómoda, disfrutas con cada fotografía.
Posas para mí de mil maneras diferentes y ríes, divertida. La blancura de tu piel aparece luminiscente, tersa, suave. Tus labios muestran una dulce sonrisa, a la vez pícara.
Tu pelo ondea al viento, y se te echa en la cara a la vez que ríes. Entonces tengo la foto perfecta, la que tendré en papel y para siempre en mi cabeza.
Armonía de colores, el paisaje eclipsado por tu absoluta belleza. Mi musa, mi diva. Brotas inocencia por cada poro de tu piel.
El flash de mi cámara remarca tu belleza en la oscuridad, donde guiñas un ojo, provocativa. Atrapas el labio inferior con los dientes y tu risa suena como el agua al descender de una cascada. Me aceleras el corazón y te saco una y mil fotos; las que haga falta para mantener siempre presente en mí tu rostro, tu sonrisa, tu mirada.

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