jueves, 11 de julio de 2013

Diario de un soldado.

No hay patria que proteger, no hay bandera que clavar en el pecho del enemigo. No hay imperio que expandir, solo hombres asustados en una trinchera, esperando atacar.
No hay dios que nos proteja, no hay nadie a quien encomendarse. Solo hay hombres lejos de su familia, arrancando la vida a otros bajo nuestras mismas circunstancias. Algunos asesinan por puro entretenimiento. Otros, por miedo a ser ellos quienes dejen su vida en la batalla. Por desgracia, aquí lo único que vale es la valentía, que se mide en la cantidad de hombres a los que hayas asesinado.
No hay misiones, solo gente moribunda y pilas de cadáveres. Gente mutilada; brazos y piernas separados de sus dueños. Gente injustamente asesinada, criaturas abandonadas. En la guerra todo vale.
Vives con el temor de que de repente, en un solo momento, todo desaparezca. No hay planes de futuro, no hay sueños, no hay familia. Solo hombres jóvenes cavándose su propia tumba.
No hay bandera lo suficientemente amplia que consiga esconder toda la vergüenza de una patria que envía a sus hombres al suicidio asegurado. Pobres ignorantes bajo el mandato de alguien que está relajado en un sillón, fumando un puro mientras miles de hombres son separados de sus cuerpos o asesinados por su culpa.
Pero todo esto se hace por un sentimiento común: el amor a la patria, aunque sea bajo crueles engaños y trampas, mientras mi familia reza porque llegue vivo al calor de mi casa, mi hogar.


<<La muerte de una persona es una tragedia. La de millones, una estadística>> - Stalin.

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