Princesa latente, estúpida sonrisa la que se me dibuja cada vez que te paseas orgullosa por mi cabeza. Tu inmaculada piel recibe el baño de los rayos solares y tus rizos del color del cobre ondean ligeramente al viento. Tus labios se entreabren mostrando una sonrisa perfecta.
Dibujo en tu espalda historias de princesas que sueñan con príncipes, miles de sueños de infancia e ilusiones. Y tú te ríes sincera, como si mis cuentos invisibles tatuados en tu piel fueran lo mejor del mundo.
Y me coges de las manos y echas a correr mostrándome tu sonrisa más tentadora. Corres grácil, ligera, como si debajo de tus pies no existiese nada más. Como si fueseis únicamente el aire y tú.
Tus hombros sonrosados muestran un campo entero de pecas que se pierden, traviesas, por tu escote. Y mis besos recorren con cuidado cada lunar de tu cuello, para que no se me escape ninguno.
Y así, los dos juntos, tumbados en el verde suelo, cerramos los ojos y olvidamos lo demás, y nos trasladamos a un mundo en el que yo sueño que eres mi princesa, y conquisto todas y cada una de tus pecas para convertirme en tu más valiente guerrero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario