miércoles, 28 de agosto de 2013
Escapar.
Recorro la oscuridad de las calles bajo la lluvia, calada hasta los huesos. No tengo dónde ni con quien ir; el pelo mojado se cae sobre mis ojos y hace que se me corra el maquillaje de los ojos. Negras gotas de agua circulan por mi mejilla y se lanzan al vacío por mis labios. Y entonces, apareces tú montado en tu moto negra, con una cazadora de cuero y un casco con visera. Paras la moto en un derrape. Yo permanezco de pie bajo la lluvia, y nos miramos durante un instante eterno. Agito la cabeza y echo a correr, me monto en la moto y partes a toda velocidad. Rodeo tu cintura con mis brazos, con fuerza, y haces un caballito. Se me escapa un grito pero se ahoga en mis labios, y giras en cada curva haciendo que nuestras rodillas casi toquen el asfalto. Siento el viento azotando mi cara, secando mi pelo. Apoyo mi cabeza en tu espalda, y llevo mis manos a tu pecho, abrazándote con fuerza. Quitas una mano del manillar y rozas mi pierna, haciendo que se me erice la piel. Y así, permanecemos en un silencio nada incómodo, yo abrazada a ti, en la oscuridad de la noche, a toda velocidad.
jueves, 22 de agosto de 2013
Tardes de verano.
Princesa latente, estúpida sonrisa la que se me dibuja cada vez que te paseas orgullosa por mi cabeza. Tu inmaculada piel recibe el baño de los rayos solares y tus rizos del color del cobre ondean ligeramente al viento. Tus labios se entreabren mostrando una sonrisa perfecta.
Dibujo en tu espalda historias de princesas que sueñan con príncipes, miles de sueños de infancia e ilusiones. Y tú te ríes sincera, como si mis cuentos invisibles tatuados en tu piel fueran lo mejor del mundo.
Y me coges de las manos y echas a correr mostrándome tu sonrisa más tentadora. Corres grácil, ligera, como si debajo de tus pies no existiese nada más. Como si fueseis únicamente el aire y tú.
Tus hombros sonrosados muestran un campo entero de pecas que se pierden, traviesas, por tu escote. Y mis besos recorren con cuidado cada lunar de tu cuello, para que no se me escape ninguno.
Y así, los dos juntos, tumbados en el verde suelo, cerramos los ojos y olvidamos lo demás, y nos trasladamos a un mundo en el que yo sueño que eres mi princesa, y conquisto todas y cada una de tus pecas para convertirme en tu más valiente guerrero.
Dibujo en tu espalda historias de princesas que sueñan con príncipes, miles de sueños de infancia e ilusiones. Y tú te ríes sincera, como si mis cuentos invisibles tatuados en tu piel fueran lo mejor del mundo.
Y me coges de las manos y echas a correr mostrándome tu sonrisa más tentadora. Corres grácil, ligera, como si debajo de tus pies no existiese nada más. Como si fueseis únicamente el aire y tú.
Tus hombros sonrosados muestran un campo entero de pecas que se pierden, traviesas, por tu escote. Y mis besos recorren con cuidado cada lunar de tu cuello, para que no se me escape ninguno.
Y así, los dos juntos, tumbados en el verde suelo, cerramos los ojos y olvidamos lo demás, y nos trasladamos a un mundo en el que yo sueño que eres mi princesa, y conquisto todas y cada una de tus pecas para convertirme en tu más valiente guerrero.
martes, 20 de agosto de 2013
Lo hecho, hecho está y permanecerá para siempre.
Una imagen en blanco y negro. Un recuerdo punzante, doloroso. Observo desde mi balcón la madrugada, la luna llena que lo ilumina todo.
Con cada parpadeo, con cada latido, echo de menos mis años de juventud. Felicidad y desilusiones a partes iguales. La vida se combustiona como el cigarro entre mis dedos. Un camino en el que no se te permite rehacer tus pasos. Lo hecho, hecho está, y permanecerá para siempre.
Suspiro al recordar todo lo que pude hacer y lo dejé perderse.
Suspiro al recordar a quien pude tener y lo dejé marchar.
Suspiro al recordar lo que pude tener y lo dejé pasar.
No es un camino de rosas, sino más bien un campo de minas, pero lo que le da sentido es la espontaneidad. La espontaneidad de un beso, un mensaje, un "te quiero". La espontaneidad de una sonrisa, una caricia. Puedes caminar a ver si la mina explota, pero si no lo intentas, no sabes si lo hará. La vida es tan imprevisible que todo puede cambiar voriginosamente. Todo puede acabar en un suspiro, y es en ese intento de caminar. Pero si la suerte está de nuestro lado, la mina no explotará.
Me paso el pelo detrás de la oreja, echo el humo de esta última calada y miro al cielo, a la luna, con su blancura perfecta. Soy consciente de que estoy haciéndolo bien en esta batalla constante y suspiro, esta vez con una sonrisa, al pensar en qué es lo que me deparará en cuanto abra los ojos.
Con cada parpadeo, con cada latido, echo de menos mis años de juventud. Felicidad y desilusiones a partes iguales. La vida se combustiona como el cigarro entre mis dedos. Un camino en el que no se te permite rehacer tus pasos. Lo hecho, hecho está, y permanecerá para siempre.
Suspiro al recordar todo lo que pude hacer y lo dejé perderse.
Suspiro al recordar a quien pude tener y lo dejé marchar.
Suspiro al recordar lo que pude tener y lo dejé pasar.
No es un camino de rosas, sino más bien un campo de minas, pero lo que le da sentido es la espontaneidad. La espontaneidad de un beso, un mensaje, un "te quiero". La espontaneidad de una sonrisa, una caricia. Puedes caminar a ver si la mina explota, pero si no lo intentas, no sabes si lo hará. La vida es tan imprevisible que todo puede cambiar voriginosamente. Todo puede acabar en un suspiro, y es en ese intento de caminar. Pero si la suerte está de nuestro lado, la mina no explotará.
Me paso el pelo detrás de la oreja, echo el humo de esta última calada y miro al cielo, a la luna, con su blancura perfecta. Soy consciente de que estoy haciéndolo bien en esta batalla constante y suspiro, esta vez con una sonrisa, al pensar en qué es lo que me deparará en cuanto abra los ojos.
miércoles, 7 de agosto de 2013
Eterno recuerdo.
Quiero que entierres todos tus secretos en mi piel. que tu aroma se mantenga guardado bajo llave en mí. Quiero sentir tus ojos mirarme fijamente durante tan solo un segundo. No quiero más.
Permanezco sentado observando tu recuerdo en estas fotografías. Recuerdos de besos. sonrisas y suspiros invaden mi estúpida habitación y no querrán salir. La luz plateada de una enorme luna ilumina mi balcón. donde gustabas asomarte, dejando que la brisa meciera tu dorada melena como en un vals. Me recuerdo abrazándote por detrás, rodeando tu cintura. y una frase de fondo: <<''I'll love you always'', filled my eyes>>.
Y observándote en tu eterna pose sonriente, en tu eterna sonrisa, mi corazón deja de latir al recordar cómo cruzaste mi puerta; cómo te mordías el labio el día que nos conocimos.
Tu perfume reside aún en mis sábanas. y no puedo más que decir que te echo de menos. No sé ni dónde estarás, ni si otra persona se ha ganado valientemente tu sonrisa, ni si han recorrido el firme camino de tu columna. En mi cabeza arde el remordimiento, el desear que me recuerdes, el de poder sentir tus manos enredarse en mi pelo. Pero nada de eso es posible, aunque tu ausencia me destruye lentamente como un cáncer. Te quiero aquí, conmigo, en mis brazos, sin ninguna extraña circunstancia que haga que te muevas de mi lado.
Permanezco sentado observando tu recuerdo en estas fotografías. Recuerdos de besos. sonrisas y suspiros invaden mi estúpida habitación y no querrán salir. La luz plateada de una enorme luna ilumina mi balcón. donde gustabas asomarte, dejando que la brisa meciera tu dorada melena como en un vals. Me recuerdo abrazándote por detrás, rodeando tu cintura. y una frase de fondo: <<''I'll love you always'', filled my eyes>>.
Y observándote en tu eterna pose sonriente, en tu eterna sonrisa, mi corazón deja de latir al recordar cómo cruzaste mi puerta; cómo te mordías el labio el día que nos conocimos.
Tu perfume reside aún en mis sábanas. y no puedo más que decir que te echo de menos. No sé ni dónde estarás, ni si otra persona se ha ganado valientemente tu sonrisa, ni si han recorrido el firme camino de tu columna. En mi cabeza arde el remordimiento, el desear que me recuerdes, el de poder sentir tus manos enredarse en mi pelo. Pero nada de eso es posible, aunque tu ausencia me destruye lentamente como un cáncer. Te quiero aquí, conmigo, en mis brazos, sin ninguna extraña circunstancia que haga que te muevas de mi lado.
martes, 6 de agosto de 2013
Vivir.
Muchas veces ansiamos manejar nuestras vidas de manera que las tengamos perfectamente bajo control. Pero la vida es una ramera de mucho cuidado y nos hunde todos nuestros planes en un solo latido. Trastoca nuestras sobreprotegidas ideas, y no damos alas a nuevas expectativas. Y lo primero que pensamos es en la infinita oscuridad. Cerrar los ojos y no abrirlos nunca más. No sentir. No sufrir. No amar. No reír.
La vida siempre tiene una sonrisa que dedicarnos, pero dolo vemos la cara oculta de la luna. Lo demás no existe. No existen esas personas que siempre tendrán algo que decir, miradas que compartir, sonrisas que enseñar.
No existen personas a las que amar, con las que vivir alegrías e ilusiones.
No existen sueños que cumplir, ambiciones que convertir en realidad. Nada de eso existe. Solo una tupida e inútil capa de orgullo que nos ciega completamente. Y nada más.
La vida siempre tiene una sonrisa que dedicarnos, pero dolo vemos la cara oculta de la luna. Lo demás no existe. No existen esas personas que siempre tendrán algo que decir, miradas que compartir, sonrisas que enseñar.
No existen personas a las que amar, con las que vivir alegrías e ilusiones.
No existen sueños que cumplir, ambiciones que convertir en realidad. Nada de eso existe. Solo una tupida e inútil capa de orgullo que nos ciega completamente. Y nada más.
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