sábado, 7 de septiembre de 2013

A un gran amigo.

Joven héroe, joven luchador. Un joven guerrero que ha peleado duro en una batalla larga y difícil. Y no la ha perdido, solo se ha echado a un lado al ver quién es más fuerte. Trece años de amistad nunca se olvidan, y menos su sonrisa y sus abrazos. Alguien así nunca se olvida.
No existía maldad en él. No sabía siquiera qué significaba. Él era alguien que sonreía con sinceridad. Alguien que te alegraba con sólo un abrazo. Es típico hablar bien de alguien cuando ya no está, pero jamás nadie podría hablar mal de él. Se le quería con solo verle reír.
Ahora que no estás, es todo más difícil. Toca seguir sin ti pero contigo; permanecerás, ausente, en nuestra vida.
Te considero uno de mis mejores amigos, porque te lo has ganado a pulso. Pocas veces te he dicho lo mucho que te quiero, nunca ha sido suficiente. Y ahora que no estás, me has dado donde duele, en mi pilar más fuerte y sólido.
Te quiero, Miguel Ángel, y ten por seguro que siempre lo haré, y permanecerás siempre conmigo, con tu sonrisa y tu alegría. Como tú eres.

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